Alebrijes: una probadita de Oaxaca en NL

Missael Dávila
06 de Agosto 2018, 06:43 a.m.
Fotos: Missael Dávila

Artesanos del sur del país se quedan a vivir en la metrópoli y comparten su herencia con regios

Monterrey.-   Dejar que los regios tengan a su alcance una "probadita de Oaxaca en Monterrey", es la intención de Eduardo López, un joven artesano que desde hace 14 años se dedica a la fabricación de alebrijes tradicionales, es decir, decorados a mano y tallados en madera de copal.

Gracias a la película "Coco", las criaturas fantásticas tomaron mucha más popularidad en nuestro país, y para un artesano como Eduardo lo que hizo la producción de Disney es que "nos dio un salto muy grande, porque las personas mayores de 30 años conocían los alebrijes, pero los de 30 para abajo no".

Los alebrijes son un tipo de artesanía que representa a seres fantásticos y espirituales que sirven como guía para todas aquellas personas que mueren y desean encontrarse con sus antepasados.

Muchos de ellos mezclas de varios animales reales e imaginarios y además muy coloridos.

Originario de la zona mixteca de Huajuapan de León, en Oaxaca, Eduardo y varios miembros de su familia emprendieron su viaje hacia Nuevo León hace 6 años.

Hoy reside en el municipio de Juárez, en donde se encuentra ubicado su taller.

Cada domingo se traslada a Monterrey para vender su mercancía en el Corredor del Arte en el Barrio Antiguo; su espacio de venta se ubica entre la calle Mina y Abasolo.

Para él, la fórmula de la belleza en las figuras es la combinación de colores fosforescentes y neutros, pues "hay que dejar el ´sabor´ de Oaxaca en las piezas".

La creación se le atribuye a Pedro Linares López en la década de los 30 en la Ciudad de México. Sus figuras, utilizando la técnica de cartonería, las bautizó como alebrijes, todo esto a raíz de un supuesto sueño que había tenido cuando cayó enfermo, mientras que, en Oaxaca, ya existían seres muy similares conocidos como Tonales o Nahuales.

Comenta que sus proveedores de madera son compañeros a los que les llama "Copaleros" y que mandan la materia prima directamente desde Oaxaca, donde el tronco de copal es muy común.

"Una vez vine a una expo-venta con mis cosas y a mucha gente les gustó bastante, y me decían: ´es que aquí en Monterrey nosotros no conocemos mucho de eso´.

"En México sí hay calidad y a veces buscan muchas cosas en el extranjero, pero en nuestro país realmente hay muchos artesanos que tienen mucha capacidad y mucho talento para hacer las cosas.

"El arte para mí es todo, es la vida que uno hace, es la pasión que uno tiene al empezar a hacer algo propio. Pintar es mi vida, el alebrije, mi destino", indicó Eduardo.