BBVA, casa del terror

Rafael Martínez
01 de Noviembre 2018, 06:45 a.m.
BBVA, casa del terror

Foto: Mexsport

Rayados pierde su tercera Final en el Estadio BBVA, quinta como franquicia; anoche la desgracia fue ante Cruz Azul, que se corona en la Copa MX

Guadalupe.-  El marco perfecto para la desgracia: Noche de Brujas en un estadio que parece hechizado para Rayados, que anoche perdió ante Cruz Azul en el duelo por el título de la Copa MX del Torneo Apertura 2018.

En una especie de casa embrujada se ha convertido el Estadio BBVA para el Monterrey, pues con esta derrota los albiazules registran su tercera Final perdida en su estadio en apenas tres años de existencia, quinta como franquicia si se toma en cuenta las derrotas por el título en la categoría Sub 17 y en Femenil. 

El partido lo inició el cuadro local con mayor intensidad, obteniendo tres tiros de esquina en los primeros minutos de juego, pero los visitantes poco a poco se fueron asentando en el terreno de juego.

Fue al 33´ que los visitantes dieron el primer golpe cuando Elías Hernández recuperó un balón rechazado por el portero Juan Pablo Carrizo que fue estorbado por Jesús Gallardo; Elías recortó a Johan Vásquez, disparó y la pelota se enfiló al marco pese a un desvío de José María Basanta.

Esta anotación lejos de caer como balde de agua fría en los aficionados, caló en el orgullo e incrementaron el apoyo para ir tras el empate. Monterrey acechó el tanto de la igualada cuando Daniel Lajud aprovechó un rebote del arquero Guillermo Allison, tras un disparo de Dorlan Pabón, pero al marcar el gol en el contrarremate, el canterano fue pitado en fuera de lugar.

Para el segundo tiempo, Cruz Azul fue más inteligente, aguantando atrás y recuperando la pelota. Al 52´ una triangulación generó el 2-0 para la visita.

El "Piojo" Alvarado abrió por la izquierda para Elías, éste enfiló hacia el área chica y tocó al costado derecho, donde Martín Cauteruccio entró solo y sin marca para empujar la pelota a las redes. 

Ya con la desventaja de dos goles, el entrenador rayado Diego Alonso buscó de inmediato una reacción, realizando dos modificaciones de golpe, al dar ingreso a Rodolfo Pizarro y Avilés Hurtado, pero el daño ya estaba hecho.

El Monterrey siguió luciendo inoperante, con muchos centros imprecisos y el ánimo en las gradas fue decayendo.

Un campeonato más se estaba esfumando en casa, en el Gigante de Acero que se ha convertido en una auténtica casa del terror.