¿Comer menos carne combate cambio climático?

Redacción ABC
19 de Agosto 2019, 12:03 horas.
¿Comer menos carne combate cambio climático?

Foto: Especial

La industria que más contamina es la ganadera, explica el profesor Rafael Olea, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM

Ciudad de México.-  La industria que más gases de efecto invernadero (GEI) arroja en México es la ganadera; le siguen la energética y el transporte, informó el profesor Rafael Olea, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.

Ya antes la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) había advertido que el ganado es responsable de esparcir siete mil millones de toneladas métricas de CO2 equivalente al año, lo que representa el 14.5 por ciento de todos los gases de efecto invernadero antropogénicos.

De acuerdo al profesor Olea para revertir la situación es importante modificar los hábitos y sustituir gran parte de los alimentos de origen animal que ponemos en la mesa (huevos y lácteos incluidos) por frutas y verduras.

“Además de ayudar al medio ambiente eso sería mucho más saludable, pues nuestras dietas suelen ser excesivamente altas en proteínas”, dijo.

La  FAO recomienda ingerir 500 gramos de carne a la semana, sugerencia que suele ser desoída como revela el hecho de que, tan sólo el año pasado, el estadounidense promedio ingirió casi cuatro veces esa cantidad, y diversos estudios muestran que el consumo de productos cárnicos va al alza en el mundo.

Hace unos días la Universidad Goldsmiths de Londres anunció que no ofrecerá carne en sus comedores y en el Reino Unido se ha impulsado una moción para que en las escuelas públicas no se sirva este tipo de productos al menos un día a la semana.

Como medidas amigables con el ambiente, el profesor Olea considera que éstas pueden ser útiles para ir cambiar hábitos y detonar un efecto dominó.

El profesor Rafael Olea explicó que las vacas poseen un saco de fermentación anaeróbico llamado rumen donde viven colonias de microorganismo capaces de degradar lo que casi ningún otro organismo podría (celulosa, almidón y pectina, entre otros).

"Así, aunque los veamos pastar, en realidad no están comiendo pasto, sino cuerpos bacterianos que transformarán en breve toda esa fibra en carbohidratos digeribles y proteína".

Sin embargo, esta gran adaptabilidad viene con un costo y éste es que uno de los productos residuales generados en mayor cantidad a lo largo de este proceso es metano (CH4), un gas hasta 30 veces más efectivo que el dióxido de carbono(CO2) a la hora de atrapar el calor y elevar la temperatura del ambiente, y el cual las vacas arrojan en gran cantidad a través de sus eructos (algunas estimaciones señalan que una vaca puede contaminar casi tanto como un automóvil).

“No podemos cambiar el metabolismo de los bovinos, pues eso es resultado de una sorprendente adaptación lograda después de millones de años, pero sí reducir la población animal con base en la productividad, es decir, si hoy yo le extraigo cinco mil litros de leche al año a una vaca, sería mejor obtener de ella siete mil. Eso permitiría mantener la misma producción con menos cabezas de ganado”, dijo Rafael Olea.