Con coraje a Octavos

Óscar Adrián Velázquez
28 de Agosto 2018, 11:23 p.m.
Con coraje a Octavos

Foto: Rayados

Rescata Rayados triunfo con gol al 94´ y califica como líder en la Copa Mx

Monterrey.- Cuando el futbol no alcanza hay que poner eso que sólo los héroes saben, y eso fue lo que le pasó al Monterrey este martes en su último juego del calendario regular en la Copa Mx.

El conjunto albiazul sacó el temperamento y el amor propio para componer una noche que se le iba de las manos, y que en vez de acabar mal, enmarca su entrada a la disputa por el título del certamen copero.

La Pandilla perdía al mediotiempo 2-1 ante Venados de Yucatán, pero con más convicción que táctica logró darle la vuelta al partido, sellando el triunfo con un gol de Guillermo Madrigal a los cuatro del alargue.

El resultado permite al Monterrey llegar a 10 puntos en la cima del Grupo 1, a seis puntos del Puebla que sólo aspira a un boleto como mejor segundo lugar. Venados, pese a acariciar los tres puntos, terminó con las manos vacías, tal como entró al inmueble. El rival albiazul aún está por definirse.

La victoria sonreía al Monterrey al minuto 3 con el 1-0 obra de Jonathan Urretaviscaya, que remató de pierna derecha un centro de izquierda de Lajud.

Pero al 12´ un mal rechace de César Montes, que reapareció luego de 13 meses, permitió el 1-1 obra de José Robles.

La noche se le vino encima al Monterrey al 18´ cuando un tiro libre a favor se convirtió en el 1-2 en contra, en un titubeo del central juvenil Erick Cantú, quien no atinó a reventar un balón en mediocampo y dejó un mano a mano para Emmanuel Villafaña, a quien todavía logró alcanzar en el área, sólo para puntear en su propia meta el gol que silenció al estadio.

Pero en el complemento vendrían los ingresos de Dorlan Pabón y Madrigal por Lajud y Alvarado, respectivamente, y comenzaría el resurgimiento.

Al 52´ Carlos Rodríguez empujó el 2-2 tras un buscapiés de Dorlan.

Y al 94´, tras un bombardeo constante, y no sin antes salvarse del tercero del rival, Dorlan volvió a desbordar para poner un balón en el manchón penal, donde Madrigal desató la locura en el lugar al anidarlo encima del arquero Navarrete.