La herida social

Consejo Nuevo León
04 de Septiembre 2018

Consejo Nuevo León

Por Consuelo Bañuelos

Cien, doscientos y a veces hasta trescientos escalones tienen que subir para llegar a sus casas; se bajan de un camión, caminan varias cuadras y todavía les sigue una extensa escalera.

Los 40 grados queman la piel, los pies y también el alma; suben con las bolsas de comida que compraron en el único supermercado cercano, suben con mochilas pesadas, suben con picos y palas; es la única forma de llegar a sus casas.

Les espera un hogar lleno de carencias, muy poca comida, una cama para varios, un calor insoportable o un frío que rompe los huesos cuando es invierno.

Tienen muchos años de vivir en esa zona, pero no tienen la escritura de su casa, no han contratado ni luz, ni agua, ni gas; no pueden vender, no pueden heredar. Simplemente viven ahí; más bien, sobreviven.

Así son las carencias urbanas, esas que conviven en las ciudades como la nuestra, esas que hacen que se note más la desigualdad, esas que van causando dolor, enfermedad y muerte.

Porque, además de subir y subir hasta quedar sin aliento para llegar a casa, no hay forma de ser atendidos cuando se enferman; no hay manera de seguir estudiando cuando se termina la primara y, si bien les va, la secundaria.

Es la pobreza una herida social que nos duele a todos, a todas. Sanarla depende de cada uno de nosotros.

Hay dolor, sí; hay esperanza también. Y el Plan Estratégico 2030 es la guía para lograrlo.

Consuelo Bañuelos Lozano es fundadora de Promoción de Paz, ABP, y es integrante de la Subcomisión de Desarrollo Social del Consejo Nuevo León.


 

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