Comer rico pero medido

Homero Hinojosa
05 de Diciembre 2018
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Homero Hinojosa

Si las circunstancias económicas nos lo permiten, en nuestras celebraciones familiares y con los amigos degustamos en la mesa nuestras mejores antojitos nacionales, desde tacos de chicharrón hasta chiles rellenos de queso o picadillo.

No importa que los niveles de colesterol y las acumulaciones de grasita aumenten tras cada bocado. Las tentaciones culinarias son mucho más y, como dicen, "total, qué tanto es tantito más".

Un dato duro y preocupante: México ocupa el primer lugar en adultos gorditos, según la Organización Mundial de la Salud (sí, les ganamos a nuestros vecinos del norte, campeones en "fast food").

Las afectaciones surgidas del sobrepeso están a la orden del día. Principalmente se reflejan a través de enfermedades cardiovasculares y en diabetes. 

No sólo el exceso de comida nos hace más gorditos, sino también la mala calidad en nuestra alimentación y el ritmo acelarado que llevamos.

Ya no hay tiempo de ir a comer al hogar. Las tiendas de conveniencia y taquerías de la esquina se convierten en puntos rápidos para "reabastecerse". Dos hotdogs, una coca y síguele trabajando...

La puesta en marcha de distintos mecanismos de prevención, como campañas de información, etiquetado restrictivo de alimentos chatarra, asesoramiento médico y dietista, así como intervención y regulación en las escuelas, podrían evitar hasta 50 mil muertes al año en México causadas por enfermedades crónicas relacionadas con la obesidad.

El esfuerzo tiene que ser conjunto. Tanto autoridades de Salud como ciudadanos debemos poner mayor atención a esta peligrosa tendencia y trabajar en mejores planes y raciones alimenticias que nos permitan seguir disfrutando de nuestras ricas recetas nacionales. 

¡Pasen las enchiladas! Bueno que esta vez sean sólo dos...





 

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