Defender al ciudadano

Homero Hinojosa
09 de Enero 2019
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Homero Hinojosa

Con el Internet y las redes sociales disponibles prácticamente en cualquier lugar los ciudadanos podrían bien cuestionar: ¿para qué leer más los periódicos?

Abundan los sitios y páginas en Facebook con noticias que operan en modalidad de tiempo real, es decir, con actualización al minuto de la ocurrencia del suceso.

Entonces... ¿necesitamos hoy en día a los periódicos? Es más... ¿necesitamos a los periodistas?

Es cierto que nuestra fama no anda muy bien. A muchos periódicos se les tilda de amarillistas y negativos, por eso muchos lectores los han abandonado.

A pesar de nuestros errores, el periodismo local juega un papel determinante en nuestras comunidades. En estos tiempos de "aceleración informativa", en donde somos constantemente inundados con noticias, necesitamos de alguien que nos ayude a seleccionarlas, jerarquizarlas y empaquetarlas para invertir bien nuestro tiempo.

Ésta es precisamente una de nuestras funciones: ayudarle a usted, estimado lector, a digerir el caos informativo cotidiano.

Los diarios están entendiendo que su papel tiene que ir más allá de informar y formar opiniones. También están aprendiendo a servir de "gestores" sociales para ayudar a sacar a sus comunidades adelante.

Nuestras autoridades, por ejemplo, olvidan generalmente trasladar sus promesas de campaña a los hechos. Es aquí cuando los periódicos entran a "fiscalizar" a la autoridad, gestionando en favor de sus lectores y apurando a aquella a cumplir y sacar las obras adelante mediante la exposición de denuncias, quejas, evidencias, etc.

La inseguridad que vivimos en nuestras ciudades es otro de los aspectos en que nos ocupamos los periodistas. A muchos ciudadanos no les gusta especialmente la famosa "nota roja". Sin embargo, la cobertura e investigación de los delitos es una forma de colaborar con la sociedad para apurar la persecución  y solución de los mismos. Y también para generar esfuerzos preventivos. 

En una ciudad como Monterrey —cada vez más caótica, insegura y contaminada— la labor del periodista y el periódico adquiere mayor valor. El Internet seguirá siendo una fuente rica para conectarnos y localizar datos que nos ayude a solucionar la vida de una manera más práctica y oportuna, pero difícilmente podrá actuar como defensor y gestor social en nuestras comunidades como lo hace un diario.



 

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