Fluir en el cambio constante

Homero Hinojosa
02 de Enero 2019
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Homero Hinojosa

Nuestros abuelos solían decir que todo tiempo pasado en Monterrey era mejor. Que todo duraba más, se disfrutaba más y se vivía con mayor intensidad.

Quizá no existía entonces tanta comodidad y los sabores de la vida se limitaban a fresa, vainilla y chocolate.

Con esa percepción del momento nuestros antecesores estaban satisfechos con un nivel de vida modesto, sencillo, en donde la capacidad de asombro era algo de valorarse.

Ahora los regios experimentamos el cambio constante y una sensación repentina de caos en nuestra vida cotidiana.

Los físicos y sociólogos contemporáneos explicarían este fenómeno como una relación de causa-efecto en donde la exposición que tenemos frente a la constante estimulación en el ambiente moderno nos lleva a asumir comportamientos acelerados y nos trae consigo consecuencias psicológicas y sociológicas que quizá antes no se vivían.

Somos esclavos de la moda y de las novedades del momento. La industria del espectáculo nos pone patrones de referencia para vestir, pensar y comportarnos. Y el borreguismo actúa con naturalidad predecible...

El fenómeno de cambio y caos se manifiesta también en nuestras formas de pensar y en nuestros dogmas. Y esto tiene que ver con las alternativas que tenemos para exponernos hoy en día a todo una variedad de nuevas ideas y culturas.

Creencias y valores son ahora más vulnerables y viven bajo un permanente cuestionamiento. Surgen movimientos de espiritualidad, escuelas de pensamiento y personajes místicos que nos invitan a probar nuevas opciones para encontrar consonancia mental y paz.

En este proceso nace una natural sensación de traición y miedo a la vez, de dejar lo que nos han inculcado para conocer algo nuevo que quizá nos haga más felices.

Finalmente la decisión está en uno mismo y hay quienes le apuestan de lleno a un cambio profundo en su vida personal. Estar alertas ante quienes nos venden fantasías de escape temporal o introducirnos en cultos de dudoso porvernir será siempre un buen consejo.

Empecemos el año 2019 simplemente “fluyendo”, con mayor conciencia del tiempo que vivimos. Y aceptemos la vida como se vaya presentando y aprendiendo de las experiencias.

 

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