Luztopía: un festival de anuncios y publicidad

Homero Ontiveros
14 de Diciembre 2018
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Homero Ontiveros

La semana pasada fui a visitar Luztopía, un evento semipermanente al que han llamado “el festival de luces más grandes de México”. Quería saber qué era tan importante como para cerrar el paso en un espacio público durante casi un mes y medio.

Lo primero que me llamó la atención fue ver cómo un espacio significativo del Paseo Santa Lucía estaba completamente cubierto para que las personas no puedan pasar por ahí, salvo que paguen un boleto de entrada, o podríamos decir también peaje, de $50 pesos. Lo que es un espacio público, donde en teoría todos pueden circular libremente, del 22 de noviembre al 6 de enero se vuelve un espacio privado. 

Sin embargo, decidí darle el beneficio de la duda a la calidad del festival de luces y entré. Al inicio hay una alfombra roja y a un costado una pared con el logotipo de todas las empresas involucradas. No eran cinco ni 10, son 32 empresas entre privadas y dependencias públicas las que aparecen como patrocinadoras. Supuse entonces que debía ser una gran experiencia lo que estaba por presenciar debido a la cantidad de patrocinadores.

Quien está detrás de este evento es el Clúster de Turismo de Nuevo León, un organismo sin fines de lucro que agrupa tanto a la iniciativa privada como a la academia y dependencias del gobierno para el desarrollo económico de la entidad a través del turismo. Ellos mencionan que Luztopía es el claro ejemplo del tipo de acciones que ellos impulsan.

Bueno, Luztopía en realidad es un evento de publicidad más que navideño. Uno de los costados del Paseo Santa Lucía cuenta con una serie de inflables con figuras de animales que en realidad llaman la atención más por su tamaño que por otra cosa, porque no tienen movimiento ni hacen nada. Sólo están ahí iluminados.  Hay algunos con motivos navideños y existe la opción de verlos en 3D, pero para eso hay que pagar un extra. Por cierto, algo que también llamó mi atención fueron los cajeros que pusieron a disposición a la entrada de este festival. Si no trae dinero en efectivo no se preocupe, aquí le dejamos un cajero. Estos no existen normalmente ni en el paseo ni en el parque.

Hasta ahí todo normal, la verdad es que la gente se divierte tomándose fotos con esas figuras y es un motivo para que las familias acudan juntas a disfrutar una actividad fuera de casa. Lo interesante está en el otro costado del Paseo. También se trata de una serie de inflables de gran tamaño e iluminación, pero cada uno con los logotipos de las empresas participantes. Es decir, inflables con publicidad. Desde luego que muchas personas lo pasan por alto y se siguen tomando fotos pero, como me decía la pequeña con la que asistí, ¿quién querría tomarse una foto con un anuncio? Eso son los inflables de ese costado: anuncios disfrazados de figuras navideñas.

Es irónico, pero estamos pagando por acceder a un espacio que es público y que ha sido cerrado con fines de lucro. Porque, aunque el clúster sea sin este fin, entonces, ¿por qué pagar un boleto de entrada? ¿Acaso no las empresas patrocinadoras se encargan de mantener a éste? ¿A dónde va a parar el dinero obtenido? No hay ninguna información de que éste sea donado y seguramente se podrá decir que es para el mismo mantenimiento del festival, lo cual entonces quiere decir que quien recibe ganancias es CACAO, la agencia de producciones que se encarga de la producción del evento. ¿Algo de este dinero va destinado hacia el Parque Fundidora? El parque aparece como patrocinador también.

Está bien, este tipo de eventos alegran a muchos y llaman la atención, pero eso no indica que debamos consumirlos sin cuestionar por qué debo pagar para circular por un espacio que es público y se vuelve privado. Porque si no pagas simplemente no pasas. Y aún más, que en realidad nos hagan pagar para ver figuras que terminan siendo anuncios y publicidad.


 

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