Nadie es profeta en su tierra

Juan Buxadé
21 de Junio 2019
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Juan Buxadé

Si usted mi estimado lector, piensa que ha tomado alguna decisión equivocada que cambió el curso de su vida y se siente mal por ello, no se sienta mal y recuerde que Lionel Messi pudo haber jugado con España, país donde ha vivido más de la mitad de su vida.

De haber vestido la camiseta de la furia roja, la Pulga tendría en sus vitrinas 2 Eurocopas, 1 Mundial y quizás muchos títulos más. Pero no, él eligió jugar para Argentina, el país que lo vio nacer y que a cada fracaso de su selección le reclama como si fuera el único culpable.

El ex presidente de la FIFA Joseph Blatter llegó a comentar que tras entregarle al 10 el trofeo que lo acreditaba como el mejor jugador del Mundial de 2014, este no dejaba de mirar la Copa del Mundo y repetía “El mejor pero no el campeón”, frase que revela su obsesión, frustración y deseo.

Su familia le decía que no volviera más a jugar por su país. Su gran amigo y compadre, Sergio Agüero, llegó a mencionar hace unos días “Tengo más ganas de ser campeón de la Copa América por Messi que por mí” y eso que al Kun también le han tupido en sus tierras.

En la Copa América la albiceleste no camina y nuevamente vuelven las críticas hacia su persona, pero la imagen generada en el último partido vale más que un millón de palabras: minuto 93, Lio toma la bola, busca el gol del triunfo, frente a él tiene a 8 futbolistas paraguayos… pero ningún argentino está siquiera cerca de él. Me recordó a Jon Snow en la mítica “Batalla de los Bastardos” solamente que en esa ocasión, el protagonista de Game of Thrones si recibió ayuda.

Si hubiera decidido jugar con España, hoy estaría en el trono por encima de Felipe VI y por el Río de la Plata se darían de cabezazos contra la pared cada día.

Es probable que nunca levante una copa con su selección, ahora se ve más lejos que nunca, pero no ha sido por falta de ganas o calidad.

 Lionel Messi ha ganado todo con el Barcelona, ha ganado todo individualmente, pero les aseguro que cambiaría todo sus títulos, y quizás hasta un riñón, por ganar algo con su amada Argentina.


 

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