Fluir como un río

Lorena Chapa
08 de Noviembre 2018
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Lorena Chapa

Ser sabios como la sabia agua que baja del río.

Me siento en la orilla arrullada por los llamados de su voz que avisa que pasa, y golpea y sigue su sabio camino. El agua abunda y es entonces que emana un río, fluye, tiene que seguir su cause porque eso es lo más sano, porque es lo que la ha de llevar a su destino.

Existe una ruta para ella, que hace ya algunos inviernos se ha preestablecido, pero han pasado cosas, aire, tierra, ramas secas, calor y frío y el cause ahora también es cuna de hermosos árboles, y contenedor de piedras, hojas, ondulaciones, saltos, basuras, caminos.

El agua desparrama, salpica, moja todo, se ensucia y se limpia, es caliente en tramos y en tramos es fría, pero no rompe la única regla que la guía: habrá de fluir siempre hacia adelante, decidida, creativa, certera, impulsiva, sorteando inclemencias, burlando obstáculos.

Fluye, y la veo y sólo viéndola y escuchándola es que lo entiendo. Fluir como el agua, que va buscando siempre una vía, si no es la de siempre, ella creará otra, ni quién se lo impida.

El riachuelo sigue y cuando pasa por debajo del puente de carros sordos que ni no la hacen en su vida, se aquieta. No se detiene, las laderas del río se ensanchan y se junta suficiente agua como para albergar vida, en paz, tiene tanta calma que le permite encubar a los peces que la habitan.

Pero no se estanca, porque el agua que se aparta del río a capricho, se queda atrapada y se estanca. Y el agua que no fluye se pudre.

Después de dar vida, el agua sigue su cause. Y donde el camino se hace angosto el hermoso líquido se acelera, hace más ruido, patalea.  Pasa por encima de troncos, peñascos y traspasa algunos lugares, cae plácida en una cascadita que pinta de turquesa y azul su destino. El agua fluye y yo al lado de ella, porque me llama como un hechizo.

¿A dónde va el agua con tanta prisa?, ¿de donde viene?, quizá lo menos importante de este río sean su origen y su destino. Creo que lo más importante en verdad, es su camino.

Durante el trayecto reí y el agua reflejó con brillos de cielo mi risa, lloré y mis lágrimas se perdieron en el río; reflexioné y la brisa despeinó mi mente; me enfurecí y el agua enfrió mi entrecejo; viví y dí vida; reclamé, ignoré, desconfié, abracé, y luego amé, amé hasta que dolió tanto, que mi dolor se hizo líquido. Y el dolor líquido, también corrió con el río.

Fluir. Fluir con el agua. Fluir como el agua. Ayer no sé cuanto tiempo estuve viendo el agua del río. Pero al final entendí que fluir, es estar vivo.


 

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