Polizones a bordo

Miguel Ángel Sosa
23 de Enero 2019
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Miguel Ángel Sosa

El nivel de aprobación pública con la que inició su gobierno el presidente López Obrador no necesariamente se trasladará a los integrantes de su Gabinete. Si los funcionarios federales piensan lo contrario, pronto veremos los primeros tropezones.

Es claro que en las elecciones pasadas, los votos fueron conquistados por un hombre de 65 años con cabello cano y miles de plazas públicas a cuestas, que no sólo logró llenar las urnas para sí mismo, sino también de manera indirecta para cientos de diputados federales y senadores que acompasaron su imagen con la del oriundo de Macuspana, Tabasco.

Mal estarían los secretarios de Estado y encargados de las principales áreas de la administración federal, si consideran que los perdones serán comunitarios y que las anuencias, como el sol, brillarán para todos. Tampoco aplicará para diputados locales, alcaldes ni autoridades estatales emanadas de Morena. Habrá que ver quiénes serán los valientes en desafiar a su líder.

Y es que, más allá de pensar en lo transformador que pudiera resultar el nuevo modo de hacer política, este gobierno necesita echar carne fresca al mismo asador en donde se cocinan a fuego lento grandes expectativas. Por la casa se empieza y al paredón tendrán que ir primero los propios, cuando infrinjan lo que se pide que todos respeten.

Ya lo dijo el propio Presidente: “Se combatirá la corrupción del mismo modo en el que se barren las escaleras: de arriba para abajo”. La advertencia retumba a diario en las conferencias matutinas y nadie en su gobierno podrá decir que resultó sorprendido. Por congruencia, la mira está puesta en las propias filas de Morena. Mal sería que no fuera así.

Es tiempo de hablar del gobierno y no sólo del Presidente. Es momento de que las responsabilidades recaigan, en toda proporción, sobre el equipo que el Ejecutivo eligió para acompañarlo en esta empresa. Andrés Manuel es quien gobierna pero no lo hace solo, debe haber gobierno y no sólo personalidades. 

Vendrán temas difíciles que requerirán atención gubernamental adecuada y oportuna por parte del Estado. Hasta el momento, el combate al huachicoleo ha contado con un aliado fundamental: la buena nota que tiene AMLO en la opinión pública. Sin este elemento sería imposible el cierre de gasolineras y la comprensión ante lamentables sucesos como el ocurrido hace unos días en Tlahuelilpan, Hidalgo.

ENTRE TELONES. Muchos creen erróneamente que Octavio Romero Oropeza se tambalea al frente de Petróleos Mexicanos. Algunos, incluso aseguran, que el desabasto de gasolina y la explosión de tomas clandestinas podrían atribuirse a malas decisiones tomadas desde su oficina. Lo único cierto es que si alguien goza en el gabinete de todas las confianzas del señor Presidente es él, incluso por encima de muchos secretarios de primer nivel.

Twitter @Mik3_Sosa



 

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