¿Te ´latte´ un cafecito?

Altagracia Fuentes
16 de Febrero 2018, 06:00 a.m.
¿Te ´latte´ un cafecito?

Foto: Especial

Aunque el americano es el que más se toma, los italianos tienen lo suyo


Monterrey.- La cultura que rodea al café va desde su descubrimiento en Etiopía antes del siglo 13 hasta las actuales reuniones de amigos, en donde la convivencia y la buena plática parecen ser otros grandes ingredientes de la aromática bebida.

Pero esas veladas no son recientes, sino que empezaron a darse desde que se abrió la primera cafetería del mundo, que algunos aseguran fue en Estambul en la tercera parte del siglo 15 o en Venecia, un siglo después, cuando surgió el Café Florián en la Plaza San Marcos.

Poco años después fue llevado a Norteamérica, donde los primeros cafés empezaron a operar en Filadelfia, Boston y Nueva York, aunque hoy parece ser Seattle la ciudad donde más se consume, dadas sus características climatológicas, pues siempre se apetece tomar la humeante bebida.

Aunque hay muchos tipos de café, parecen ser tres tipos los constantes en todo el mundo: el americano, el espresso y el capuchino. Sin embargo, también hay mercado para el latte, el moccacino e incluso el lechero, que en algunas cafeterías de México tanto predomina.

Muchos pensarán que el origen del americano tuvo lugar en Estados Unidos, pero no fue así. Durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados norteamericanos que visitaron Italia escribieron la historia del nuevo café americano, porque ya lo tomaban filtrado desde el siglo 18, utilizando un grano de molido medio.

Ellos buscaban en ese país una buena taza de café dulce, como el que acostumbraban, pero lo que les servían era café espresso, muy intenso para su gusto, así que lo modificaron agregándole agua para hacerlo más suave.

Además del americano, el regio le rinde culto al capuchino, otro italiano que surge a partir de un espresso, como el latte, moca y moccacino.

El espresso, que aquí algunos degustan como digestivo, se prepara en una cafetera de alta presión cuyo vapor pasa por los granos, extrayendo lo mejor de ellos. Se trata de una bebida fuerte que posee una ligera capa cremosa.

El capuchino deriva del espresso, porque para hacerlo se requieren partes iguales de este último y de leche caliente, añadiendo al final un poco de la espuma que ésta produce. Va espolvoreado con chocolate o canela.

Finalmente, si quieren hacer una variante del capuchino, pueden recurrir al moccacino, que viene siendo lo mismo, sólo que al final se coloca sobre la superficie chocolate líquido y un copo de crema batida. O al latte, hecho con una parte de espresso y tres de leche caliente.

Éste se sugiere servir en vaso largo y delgado; al resto les va bien la taza cerámica.